Forna y Contenido

La forma y el contenido

/ 31 Ago 2016

Comenzaré este escrito citando un adagio alquímico, del que aún no puedo encontrar su origen, pero que me ha ayudado a sintetizar mi práctica de yoga: “materializar el espíritu, espiritualizar la materia”.

La posmodernidad trajo consigo el culto al cuerpo. Esto tiene sus pros y sus contras. Por ejemplo, cada día hay más personas corriendo maratones, haciendo detox, o practicando yoga, pero muchas veces nos quedamos a medio camino, en el lugar de las formas, y olvidamos el contenido.

Desde siempre me quedó muy claro que el yoga es más que posturas, pero ¿qué sucede cuando se quiere ir más allá de la construcción de la asana? ¿Cómo encarnar la esencia del yoga dentro del mat? ¿Cómo expresar el contenido de la forma?

Los enfoques de las sesiones que comparto siempre van cambiando. Durante las últimas semanas, he invitado a mis alumnos a voltear a ver su cuerpo y corroborar su alineación anatómica antes de establecerse por completo en la postura. Desde allí, les invito a encontrar su dristhi y permitir que la postura se exprese a través de una respiración consciente. En ese momento, comienzan a darle contenido a la forma de cada postura, expresando su sentido más allá de los huesos, la carne y la sangre; ese lugar que nos conecta con la dimensión profunda del yoga, en la que nos reconocemos como seres espirituales.

El objeto de observación es el cuerpo. Según el sabio Patanjali, el cuerpo practicante de asanas debe tener dos cualidades: Sthira, que significa fuerza o firmeza; y Sukha, que quiere decir relajación. Se trata de ponernos en el lugar del observador, que se expresa con toda su grandeza mediante el objeto de observación, creando una postura viva y evolutiva, que respire y se adapte.

Namasté.

Publicado por Arturo Tierra

Arturo Tierra

Arturo Tierra es un experimentado instructor mexicano especializado en el Sistema Mandala Vinyasa

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